El título hace referencia
a las figuras grotescas que se ven en determinadas fiestas populares de
Aragón: gigantones y enanos de descomunales cabezotas dentro de
las cuales desaparecen los portadores con excepción de sus piernas
que parecen muy pequeñas en comparación. Estas figuras determinan
el último cuadro que se desarrolla el día de la Virgen del
Pilar.
En esta obra culmina el regionalismo
del género chico. El libro de Miguel Echegaray
pinta unos aragoneses convencionales que toda España encontró
gratos. También pinta costumbres zaragozanas, ya de los festejos
patronales del Pilar, ya de las trifulcas, de las bravías vendedoras
del mercado.
Por medio andan copia de tipos cómicos, como el marido de la verdulera
dominado por ella, el de la enamorada firme hacia el novio que marchó
soldado a Cuba y cuyo matrimonio o muerte le finje un sargento andaluz
-otro regionalismo de contrastes- para casarse con ella. Al final, en plenas
fiestas del Pilar, con gigantones, cabezudos y procesiones todo se arregla.
Quizá la novedad de la obra
es que en ella figuran ya repatriados derrotados en Cuba. Cantan un coro
que fue popularísimo y aún se recuerda. Pero lo cierto es
que esta estampa, arrancada de la realidad fue como si se entonase el requiem
del chico.
Se estrenó en el Teatro de
la Zarzuela, el 28 de noviembre de 1898 y su éxito. La asociación
de Echegaray y Fernández Caballero
constituyó uno de los grandes puntales del género. El compositor
trazó aquí una partitura muy brillosa, con muchos aires de
jota, auténticas arias di bravura del género. El acento
aragonés y la jota iba muy bien al patriotismo ingenuo y un tanto
elemental de los tiempos que acabaron con el siglo.
Lucrecia Arana encontró en
la Pilar de la obra un papel en la medidad de sus facultades y de sus poderosos
acentos graves. La frescura de inspiración, la vena melódica
de Caballero se conjugaban con seguridad para
saber lo que queria el público y lo que iba bien a cantantes y actores.
Por fin te miro,
Ebro famoso,
hoy es más ancho
y es más hermoso.
Jota:
Luchando, tercos y rudos. 39,5´´
Grandes para los reveses,
luchando tercos y rudos,
somos los aragoneses
gigantes y cabezudos.
Jota:
luchando tercos y rudos. 8,5´´
Saltan los gigantes
y los cabezudos,
y ya, vuelto loco,
baila todo el mundo.
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